Noticia: Destacan el trabajo de Panal en Egresados UDP

“Los jóvenes tienen que sentirse motivados a buscar oportunidades y dejar de esperar recibir todo en bandeja”

 

 

 

Excelencia, rigurosidad y disciplina. Esos son los tres conceptos que guían el trabajo de Tomás Despouy, ex estudiante de Ingeniería Comercial  UDP (2009) y alumno del Magíster de Liderazgo y Gestión Educativa UDP que hoy destaca como Director Ejecutivo de Fundación Panal. Esta organización busca generar un cambio en la educación del país, confiando en los estudiantes como agentes de cambio en colegios vulnerables.

Reconocido como uno de los 100 jóvenes líderes del país (Revista El Sábado, 2014), Tomás sobresalió como estudiante UDP por su motivación en temas sociales, participando en diversas actividades como la pastoral, los trabajos voluntarios y el centro de estudiantes.

 

“Siempre supe que mi futuro estaría más ligado a lo social. Mejor dicho, más que saberlo en ese momento, siempre estuve haciendo cosas que me llevaron a trabajar en esto. Tenemos que apuntar a que los jóvenes sean coherentes,  de modo que lo que van haciendo se trasforme en un camino que los dirija. Por eso, es bueno que durante la universidad los estudiantes puedan participar de muchas actividades, de modo que al salir sepan bien hacia dónde pueden ir, ya sea trabajar en una ONG, en una fundación o una empresa privada, donde a su vez hay un montón de áreas para conocer y desarrollar”, comenta Tomás.

En su caso, luego de egresar de la UDP, Tomás optó por desempeñarse como analista de marketing en Microsoft, donde permaneció dos años. “Quería conocer lo mejor del mundo privado y lo logré en esa empresa, en donde tuve la suerte de adquirir diferentes responsabilidades”, recuerda. Sin embargo, en 2011 Tomás aceptaría el desafío de unirse como profesor de Enseña Chile en el  Centro Educacional Alberto Hurtado de Quinta Normal.

 

“Esta experiencia fue muy importante porque descubrí mi vocación por la urgencia social y la necesidad de transformar el país. Pude ver las condiciones de jóvenes en situación vulnerabilidad, con familias monoparentales, con altos índices de agresividad e historias emocionales muy fuertes. Ahí me di cuenta que el trabajo del profesor no era sólo un tema de pasar materia, sino que se trataba de algo mucho más energético, de encantar a los estudiantes y motivarlos. Te transformas en un ejemplo en todo momento”, sostiene Tomás.

¿Qué fue lo que más te marcó de tu paso por Enseña Chile?

Me di cuenta de la importancia del estudiante en el trabajo del profesor, de la posibilidad de considerar al alumno como un aliado dentro de la sala de clases, de su rol constructivo. Esa concepción del estudiante es central para entender todo lo que vino después, porque mi visión, y la de los profesionales con los que he trabajado el último tiempo, es la de entender que si bien los profesores pueden ser un agente de cambio,  los jóvenes también pueden serlo.  El estudiante también influye en que sus compañeros aprendan mejor. 

¿Cómo comenzaste a dar vida a la idea de Fundación Panal?

 

Luego de mucho intercambio de ideas con colaboradores chilenos y extranjeros, armamos la Fundación Panal en 2014 entre seis ex profesores de Enseña Chile, con el objetivo de aplicar un modelo extracurricular de cinco sesiones para estudiantes. Este modelo está centrado en tres ejes: la importancia del carácter y el autoliderazgo; el valor de la mentalidad de crecimiento y la generación de un proyecto para solucionar un problema al interior de los colegios. Todo esto apunta a modificar la idea que tenemos de los líderes en los colegios. Muchas veces entendemos mal el liderazgo. Pensamos que los líderes son los que hablan más fuerte, los que hablan bonito, pero el líder es el que moviliza a través del ejemplo. Las cinco sesiones –que se desarrollan durante todo un semestre- buscan aplicar esa concepción del liderazgo dentro de los colegios vulnerables de los que provienen los jóvenes.

 

¿Cuáles son los primeros resultados que han obtenido de este proyecto?

A la fecha han participado más de 250 estudiantes de colegios vulnerables que postulan a la Beca Panal. La Fundación es la que financia casi la totalidad del programa, con el apoyo simbólico de los colegios. Actualmente, estamos trabajando en colegios de Puente Alto,  mientras que en Perú, México, Colombia, Ecuador, Argentina y España también se están realizando experiencias piloto.

Asimismo, hemos podido ver y medir con instrumentos propios el impacto del programa en los colegios, en la autoestima de los estudiantes, en su discurso sobre el crecimiento, en las habilidades sociales y el trabajo en equipo. Nuestra meta es contar prontamente con mecanismos de medición internacionales, como  J-PAL, que se encarga de medir el impacto social de las organizaciones.

 

¿Para ustedes como equipo, cómo ha sido trabajar en Panal, tanto en términos profesionales como personales?

Todos estamos dedicados a tiempo completo a la Fundación, y no podría ser de otra manera. A veces es complicado económicamente, pese a que tenemos financiamiento para seguir trabajando parte de este año. Nuestro trabajo aún consiste en reunirnos con empresas para buscar financiamiento, y eso implica estar siempre presentando la idea a muchas organizaciones. Hemos tenido la suerte que Panal es una idea atractiva, que consigue el aporte de privados. También en este tiempo ha sido fundamental desarrollar un buen equipo, que hoy completan Carolina Pedreros –Ingeniera en Control de Gestión UDP- y Felipe Merino

¿Qué ha significado para ti llevar a la práctica esta idea, generando una cadena de efectos en otros jóvenes?

En términos económicos es un sacrificio…muchos de mis ex compañeros ganan dos o tres veces más que yo. Pero la recompensa es impagable. Conversar con los jóvenes que participan del proyecto y ver lo que Panal puede lograr me hace pensar que esto puede cambiar mi vida y la de ellos... Panal busca eso, porque sabemos que en Chile lo que determina tu futuro es el lugar en el que naciste. Apelamos que con un cambio de mentalidad todos los jóvenes puedan cambiar su futuro. Los jóvenes tienen que sentirse motivados a buscar oportunidades, postular a las becas por ejemplo, que muchas se pierden, y dejar de esperar de recibir todo en bandeja.

 

¿Ese es el cambio que ustedes buscan generar a largo plazo?

Exacto: Panal es el cambio de la educación en Chile desde los estudiantes. Sabemos que es un trabajo a futuro. Nuestra meta es poder alcanzar a trabajar con el 15% de la población más vulnerable. Asimismo, ahora estamos buscando mentores para seguir con el programa en Puente Alto. En los próximos años queremos llevar el modelo a las comunas de Santiago y Maipú, que son las comunas más populosas dentro de Chile.

Pensando en los futuros egresados UDP, y según tu experiencia, ¿Cuál es la importancia de empezar a visualizar el desarrollo profesional durante la universidad?

Creo que es como el inglés. Antes se creía que era algo importante, pero ahora ya es un requisito más. Naturalmente es visto como algo fundamental. Hoy pasa lo mismo con moverse, ser proactivo, participar de distintas actividades, etc. Te adaptas o no sobrevives…No es por ser fatalista, pero todo depende de qué quieres llegar a ser. Eso es lo fundamental: saber adónde se quiere llegar y hacer cosas para conseguirlo. Las expectativas de los estudiantes son bajas, por eso no se mueven mucho…Y si logramos elevar esas expectativas, vamos a lograr que todos seamos mejores. No hay que moverse por la práctica o el trabajo de mañana, si no por saber el propósito de la vida. Eso es lo importante, darse el tiempo de pensar tranquilamente para saber dónde quiero estar en treinta años más.

 

Link directo: http://www.udp.cl/egresados/detalle_noticia.asp?noticiaId=26193

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